
En algunos pasajes del Nuevo Testamento es posible apreciar la predilección que el hijo de Dios sentía por el deporte del balón pie. Se dice que él y sus discípulos destinaban los tiempos libres a entrenar bajo un estricto régimen, que contemplaba la subida al Monte de los Olivos todas las mañanas antes de comenzar con la doble jornada. La indumentaria deportiva contemplaba túnicas naranjas y negras, con revolucionarios sistemas dry-fit, y sandalias con stopperoles para permitir un mayor agarre.
Jesús como hijo de Dios y entrenador, procedió a formar un equipo de 11 jugadores, que según los medios deportivos de la época, se paraba en la cancha con un revolucionario 3-3-1-3, formando un doble rombo en el medio. Si bien no se conoce su distribución en la cancha, si se tienen antecedentes que permiten aseverar que el pórtico era resguardado por el Apóstol Juan, al cual cariñosamente el entrenador llamaba "juanito"; otro dato obtenido del diario deportivo romano "La IVª", es que quien le daba el nombre al equipo era su figura y capitán, Simón Pedro o Simón Peter, siendo relegando al banco de suplentes Judas Iscariote.
Si bien el equipo era constantemente vapuleado, debido principalmente a la filosofía de su entrenador: "Siempre hay que poner la otra mejilla" y "No hacer al prójimo lo que no te gusta que te hagan a ti", dejó importantes legados, entre los que se destaca "el sombrerito fariseo" modernamente conocido como "sombrerito mejicano".
Enciclopedia Peters, Tomo I, Capitulo 3, pag. 56-88. 1996.
2 comentarios:
Con mi religion..NO!!!
No os equivoquéis. Los Peters somos más famosos que Jesucristo...
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